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La pornografía como negocio
La pornografía online cada vez recauda más
Para quienes están detrás de esos sitios, la pornografía online constituye un negocio inmensamente lucrativo, que sólo en 1999 les permitió recaudar cerca de US$ 1.000 millones y hacia el 2003 les permitirá triplicar esa suma.
El auge del E-porn -que representa el 5,5 % del total de ventas generadas por el e-commerce (US$ 18.000 millones)- ha equiparado a fuertes rubros de la industria, como la venta de libros (US$ 1.300 millones), y ha superado a otros, como el comercio de pasajes aéreos (US$ 800 millones).
Pero su participación no es sólo importante al interior del mundo del comercio electrónico, sino que también se ha convertido en uno de los principales impulsores de la industria pornográfica que, entre ventas de videos, revistas y otros productos, mueve US$ 56.000 millones al año.
Según datos revelados por la consultora estadounidense Jupiter Media Metrix, los sitios pornográficos siguen creciendo. La cantidad de visitas individuales a los sitios de Internet que ofrecen contenidos ligados al sexo explícito, aumentó más del 27% entre diciembre de 1999 y febrero de 2001 (de 22 a 28 millones) mientras que, en el mismo período, los sitios dedicados a las ventas online crecieron menos de la mitad (de 49 millones a 55 millones). Sin entrar en detalles, Gerard Vanderleun, director del sitio online de la revista Penthouse, dice que sus márgenes de ganancias «están muy por encima del 50% y muy por debajo del 200%».
Para sacarle aún más provecho al negocio XXX están las empresas como Duocash, que garantizan pago anónimo y seguro y, al mismo tiempo, persiguen los fraudes con tarjetas de crédito, el principal problema al que se enfrentan los sitios pornográficos. Es que la industria padece un alto porcentaje de cancelaciones de parte de los propietarios de tarjetas de crédito, que dicen no haber autorizado las compras. El problema tiene dos formas: después de «una noche porno en la red», arrepentido, el cliente cancela el débito, o bien, avergonzado, lo hace cuando su mujer detecta el gasto en el resúmen de la tarjeta. Sin embargo, Duocash encontró una manera de solucionar el problema, empleando tarjetas telefónicas prepagas de larga distancia. El esquema es sencillo: el usuario compra la tarjeta en cualquier parte, hace sus llamadas de larga distancia y luego ingresa el número de la tarjeta. Paralelamente, debe ingresar el mismo número en un formulario que aparece en el sitio. Y, cerrando el círculo, Duocash le cobra el cargo a la compañía de la tarjeta telefónica.
Los sitios gratuitos
Actualmente, se producen alrededor de 30 millones de visitas por día a sitios pornográficos, y probablemente, a aquellos que ofrecen imágenes gratis. De acuerdo a las estadísticas, los sitios que ofrecen material gratuito comprenden entre el 70 y 80 por ciento del material pornográfico disponible.
Los sitios de pornografía gratis solo ganan dinero cuando un usuario visita el sitio del anunciante y realiza una compra.
Generalmente, un sitio «premium» comparte entre el 30 y el 60 por ciento de cada venta con el sitio al que se refiere. Y aunque esta cifra quizás te parezca bastante generosa, debes pensar que actualmente resulta difícil a los sitios gratuitos capitalizar sus acuerdos. Aunque el 5 o 10 por ciento de los visitantes podrían cliquear sobre un banner, solo uno o dos cada mil usuarios comprará el servicio ofrecido.
Además, lo anterior es válido solamente en el caso teórico de que los anunciantes sean «honestos». Se puede deducir que la existencia de estos anunciantes es muy poco probable, leyendo las recomendaciones de un sitio para webmasters de sitios pornográficos:
«No cuentes con que te paguen. Incluso los mejores te estafarán cuanto puedan. La falta de ética caracteriza al sector. Los cheques no llegarán, las reglas cambiarán a su antojo, se borrarán del mapa dejando sus deudas impagadas, o, en el mejor de los casos, falsearán tus estadísticas y cobrarás siempre por debajo de lo que te corresponda. Y no hay nada que puedas hacer.
Si tienes contenido ilegal en tu sitio (warez, MP3, imágenes con copyright ajenos...) y aún así te acepta, es porque no piensa pagarte jamás.»
Hay sitios que, en su afán de vender, incluso irritan a sus propios clientes. Uno de los trucos al que muchos de estos sitios recurren es la función de «página pegajosa». Cuando un usuario entra en una página pegajosa, al intentar irse a otro sitio o cerrar el programa, la misma página vuelve a aparecer en la pantalla o despliega otro navegador con la misma página o la de otro sitio diferente, pero también de contenido sexual.
Otra de las tretas consiste en desplegar varias páginas anexas con falsas promesas ("fotos gratis"), que no son más que vínculos para sitios que exigen el pago con tarjeta de crédito. Para algunos operadores de este tipo de páginas, «la estrategia resulta ser vital, ya que terminan por cansar a los usuarios, quienes deciden inscribirse y pagar la tarifa mensual correspondiente».
Esta renuncia a seguir «peleando» podría explicarse por la creciente adicción que se ha ido generando en los usuarios de la red. Según un estudio elaborado por dos sicólogos de las universidades de Stanford y Duquesne, se estableció que en Estados Unidos hay 200 mil visitantes habituales de sitios para adultos que se declaran abiertamente «adictos al porno y a los lugares de chateo sucio».
Los sitios pagos
El contenido de los sitios pornográficos Premium, particularmente los videos en vivo y los chats interactivos, son extremadamente costosos de producir, y la mayoría de los sitios pagos compran su material de uno de los cientos de proveedores que lo ofrecen. Para poder pagar este material, los sitios necesitan no solo atraer, sino también mantener a miles de usuarios que contraten sus servicios. Una de las maneras de lograr la captación del cliente es colocar publicidad sobre otros sitios pornográficos. Así vemos que quienes realmente manejan la industria pornográfica son los sitios pagos, ya que comparten los ingresos con la tendencia de miles de sitios gratis que refieren clientes hacia ellos. Los sitios pornográficos pagos también se anuncian en otros sitios conocidos de la Web que no se dediquen específicamente al rubro.
Una vez que el cliente se registra, es muy importante que se mantenga su atención y su visita durante algunos meses. Los sitios pornográficos pagos ofrecen el mismo tipo de incentivo, es decir precios más baratos durante un período determinado de tiempo, tratos especiales, descuento para la registración de algún amigo, etc., que otras empresas que se manejan a base de registraciones.
Con este presupuesto para mantener a sus clientes, algunos se han inclinado a los negocios turbios, es decir que, por ejemplo, hacen dificultoso, por no decir imposible, el proceso de desuscripción, ya que esconden los botones para realizar dicha operación, o cambian los números telefónicos sin ningún tipo de aviso. Algunos prometen un mes gratis de acceso, pero finalmente, el usuario termina pagando el servicio.
Por otra parte, el mundo de la pornografía en internet registra un alto índice de fraudes que no respeta ni a sus propios clientes incondicionales. Uno de los casos más llamativos fue la llamada «Trampa de Moldavia», en el que el cebo era un anuncio que ofrecía un «software» especial para ese tipo de imágenes. Cuando el usuario se disponía a descargar el programa en su ordenador, se metía a su vez en un programa que quitaba el sonido de su módem, desconectaba su teléfono, marcaba un número de Moldavia, en el este de Europa, y allí dejaba la llamada hasta que la víctima terminaba su sesión de internet. Hubo personas que estuvieron horas conectadas a internet vía Moldavia y sólo se enteraron cuando les llegó la cuenta del teléfono.
Según datos de la Comisión Federal de Comercio, la trampa de Moldavia, que está ahora en los tribunales, afectó a unas 38.000 personas, a quienes causó pérdidas de 2,7 millones de dólares.
Cambios en la tecnología
En un anterior estudio en profundidad, el «New York Times» (23 de octubre de 2000) indicaba que los avances tecnológicos han llevado a las compañías de Wall Street al negocio de la pornografía. Según el Informe Forrester y la Comisión de Valores e Intercambio, el negocio de la venta del deseo sexual a través de imágenes se ha convertido en una industria de 10.000 millones de dólares anuales en Estados Unidos.
Entre las firmas que participan están la General Motors Corporation, la mayor empresa del mundo. General Motors vende más películas de sexo cada año que Larry Flynt, propietario del imperio Hustler. El artículo del «Times» afirmaba que 8,7 millones de estadounidenses están suscritos a Direct TV, una subsidiaria de General Motors, y que gastan aproximadamente 200 millones de dólares al año en filmes de pago vía satélite.
Otra líder de la industria es EchoStar Communications Corporation, la número dos de las proveedoras por satélite, entre cuyos principales promotores financieros está Murdoch, de News Corporation. Esta empresa gana más dinero vendiendo filmes para adultos, a través de su subsidiaria vía satélite, que Playboy con sus negocios de revista, cable e Internet juntos. AT&T Corporation, la mayor empresa de comunicaciones, ofrece un canal de sexo duro, llamado Hot Network, a suscriptores de su servicio por cable de banda ancha. También es propietaria de una compañía que vende videos de sexo a cerca de un millón de habitaciones de hotel. En Estados Unidos cerca de 1,5 millones de habitaciones de hotel, en torno al 40% de todas las habitaciones, están equipadas con aparatos que venden la clase de filmes que se acostumbraba a ver principalmente en teatros para adultos solamente. Basados en estimaciones proporcionadas por la industria hotelera, al menos la mitad de todos los huéspedes compran estas películas para adultos, lo que significa que el sexo de pago de la televisión de las habitaciones de hotel puede generar unas ventas de en torno a 190 millones de dólares al año.
Las dos compañías que proporcionan a los hoteles filmes pornográficos tienen ambas acciones en Wall Street. La líder, On Command, con sede en Denver, está valorada en más de 400 millones de dólares y su principal accionista es Liberty Media, controlada por John C. Malone, el magnate del cable y las telecomunicaciones, que se sienta en la junta directiva de AT&T y que recientemente acordó adquirir una participación del 15% de la News Corporation de Murdoch. Los estadounidenses compran o alquilan videos de sexo por valor de más de 4.000 millones al año en los puntos de venta y gastan otros 800 millones adicionales en filmes sexuales menos explícitos. Mientras, en Internet, el sexo es una de las pocas cosas que encuentra dispuesto a un gran número de personas a revelar los números de sus cartas de crédito. Según los dos servicios de clasificación de la red, en torno a uno de cada cuatro usuarios regulares de Internet, 21 millones de norteamericanos, visita uno de los más de 60.000 sitios de sexo en la red, al menos una vez al mes, más gente de la que entra en los sitios deportivos o gubernamentales.
El «Times» indicaba que algunos de los más populares dominios de la red son los de New Frontier Media, de cuya propiedad participan de AT&T, Time Warner, Advance-Newhouse, Cox Communications y Comcast. La difusión de la pornografía a través de Internet preocupa especialmente, dada la casi total falta de control sobre los contenidos, y al mismo tiempo la habilidad de algunos para acceder al material. Según el «Globe and Mail» (2 de diciembre de 2000), sólo en los tres últimos años, el número de norteamericanos con acceso a Internet se ha casi triplicado hasta más de 77,4 millones. Casi una tercera parte de estos usuarios, más de 23 millones, son visitantes habituales de sitios porno. El «Globe and Mail» indicaba que este boom «plantea el espectro de una crisis cultural». La red está ofreciendo pornografía fuera de los bajos fondos y fuera de los estantes escondidos de los quioscos, poniéndolo en manos de cualquiera que pueda acceder a Internet.
Esto ha llevado a un vasto aumento del número de personas adictas a material clasificado X. Se estima que 5,5 millones de norteamericanos emplean más de 11 horas a la semana en los sitios porno, lo que se define como adicción.
Objeciones a la pornografía dominante
Cuando
AT&T anunció que quería empezar a ofrecer la Hot Network de
pornografía dura a sus 2,2 millones de suscriptores de cable digital, empezando en
agosto, fue castigada por las críticas y presionada por grupos religiosos
y cívicos que tienen acciones en la compañía. Según
el «New York Times», un grupo de inversores de un fondo compartido,
que incluía a las Hermanas de la Caridad de Nueva York, la Iglesia Evangélica
Luterana de Estados Unidos y la Iglesia Mennonita, dijeron a la AT&T que
sus miembros no deseaban participar en una compañía que vende
pornografía.
«En el centro de nuestra preocupación está la idea de que
las grandes compañías están entrando en la pornografía
dura --dijo Mark Regier, que gestiona el fondo compartido de los 800.000 miembros
de la confesión mennonita--. Para una compañía con la tradición
de AT&T y su trabajo de beneficencia, estar envuelta en la pornografía
a este nivel es increíble. Yo no pienso que mucha gente comprenda lo
que significa eliminar las barreras a esta clase de material tal como lo está
haciendo AT&T».
Afortunadamente, no todos los interesados en los medios de comunicación
han optado por el negocio de la pornografía. Según informaba el «National
Catholic Register» (3 de diciembre de 2000), Adelphia, el mayor proveedor de televisión
por cable del área de Los Angeles, ha abandonado la programación
exclusivamente pornográfica. Adelphia es la sexta mayor proveedora de
televisión por cable de Estados Unidos, con 5,6 millones de suscriptores,
y tiene una política de no favorecer la
pornografía. Cuando compra una compañía que incluye canales
pornográficos, tranquilamente abandona estos canales y ofrece programas
alternativos. Aunque esta política se ha llevado a cabo sin ser notada
en muchas ciudades, en Los Angeles el hecho ha llamado la atención.
En una noticia de primera página, el 4 de noviembre de 2000, «Los Angeles Times» informaba que el cambio de programación de Adelphia había enfadado a los ejecutivos de otras compañías de televisión por cable y calificaba la decisión de «arriesgada». Sin embargo, Robert W. Peters, presidente de «Morality in Media», de Nueva York, aplaudió la política de Adelphia, diciendo que «merecían una Medalla del Congreso».
Fuentes
ZENIT Noticias Internacionales
Pornografía y sexo en la red, por Verónica López Fitanovich
E-porn, por Manu Chatlani
La pornografía online cada vez recauda más, por John Schwartz
Enlaces relacionados
El timo de la pornografía en Internet, por Luis García